El escritor estadounidense John Katzenbach saluda y saca sus libros del escritorio que le tapan la visión del público en la sala José Hernández en la Feria del Libro.
Relata que comenzó como periodista en el Trenton Times de Nueva Jersey, pero lo echaron porque “sólo podía escribir el pronóstico del tiempo”.
“Mi primer libro (Al calor del verano) salió de una conversación con mi esposa (Madelaine Blais, periodista ganadora del premio Pulitzer) en la que me quejaba de mi trabajo. Le comentaba que sería interesante algún día recibir una llamada de alguien que me dijese ‘soy culpable, pero no me han atrapado aún’. Al otro día comencé a escribir y a partir de allí pude tomar el control de mi vida”.
Hijo de una psicoanalista y un reconocido abogado, habla de manera pausada, clara, con una corrección que nada tiene que ver con los personajes de sus textos. Katzenbach muestra un costado inesperado, sacando a relucir su Dr. Jekyll y ocultando a Mr. Hyde.
“Vengo de una familia que cree que con buen asesoramiento legal y psiquiátrico se puede lograr cualquier cosa. Soy un tipo malo y de corazón oscuro, pero bastante de izquierda”.
Asegura que escribir thrillers le “resulta el camino más fácil hacia el comentario social que tanto le interesa”.
“Lo magnífico de Estados Unidos es que ni bien uno critica los temas sociales del país todo cambia, lo que hace que tenga que profundizar más en mis personajes y buscar una obra más sutil”.
Por otro lado, el autor de El psicoanalista sostuvo que sólo dos libros le produjeron miedo y que aquello que lo angustia está relacionado con su familia.
“Leí un libro sobre el virus del ébola que me asustó por lo real del tema. En ficción, la novela de Tom Harris El dragón rojo me hizo temblar. La leí de noche y la estaba pasando muy mal, hasta que me di cuenta que el temor era exactamente lo que quería recrear Harris, así que me relajé y la disfruté hasta que se hizo de día.”
Y agrega: “Le temo a las cosas que están fuera de mi control, que le ocurren a personas que están cerca, como los hijos. Aparte de eso, ¿qué hay para temer?”.
Katzenbach se queda pensando, duda, se traba al tratar de seguir hablando hasta que esa idea que no lo dejaba avanzar se apodera de él y sale: “Hay algo que dije en pocas entrevistas. Otra cosa que me dio mucho miedo fue que tres veces se encontraron copias de Retrato de sangre en posesión de asesinos seriales y muchas veces con párrafos resaltados, subrayados, con comentarios al costado. Quiero aclarar que no me gusta dar ideas”.
Luego, como tratando de olvidar el mal trago, realizó a pedido de la coordinadora Patricia Kolesnicov algunos trazos de su próxima novela.
“Será la historia de un profesor de psicología mayor, de esos que pasan sus vidas trabajando con ratas en laboratorios, que se entera que sufre de demencia en el lóbulo frontal, por lo que todo lo que él es, lo que sabe, desaparecerá rápidamente debido a la enfermedad. El día que recibe esa noticia, en su regreso a casa, queda cautivado por una adolescente de 15 años en la calle. De repente, una camioneta aparece y la secuestran frente a él. Entonces él decide buscarla y bueno…el resto deberán esperar”.
El público joven del auditorio parece quedar con ganas de más, pero Katzenbach no está dispuesto a dar más información y, como en un taller literario, prefiere continuar con sus pensamientos acerca de la escritura.
“Lo terrible de ser escritor es que cuando se termina un libro uno piensa ‘Uy, éste sí que es bueno’ y unos años después lo mirás y pensás ‘¿Yo escribí esto?’. Por otro lado, considero que no tiene sentido escribir si no se sondea el propio corazón. Me pongo en los zapatos de cada personaje y los entiendo tan bien como ellos a mí”.
“Siempre sé lo que va a pasar en la historia, pero cuando llega el momento de ‘matar’ a tal o cual personaje me conmuevo profundamente. Si no te comprometés con las emociones que vos creás, la novela será chata, no será real para todos”.
Finalmente, Katzenbach muestra un poco de su Mr. Hyde y con tono malicioso dice: “¿Recuerdan aquel editor que me echó del diario? Bueno, no lo voy a nombrar porque no vale la pena, sólo puedo decir que uno de mis personajes más desagradables tiene su nombre. Esa fue mi revancha”.
Muchos aplauden, otros ríen, porque saben que ése era el John Katzenbach que esperaban escuchar.

Un comentario
Me parece que Katzenbach es un genio, es el mejor escritor que leí, es imposible dejar de leerlo y lo mejor es que deja liberado al azar la manera de interpretar el final.. Siempre te deja las ganas de más, sus libros son los mejores.. Me encantaría poder escucharlo!