“¿Cómo se portan ustedes?”, preguntó Fernando Rozowykwiat para saber a qué se iba a tener que enfrentar.
Es que los chicos de segundo y quinto grado de la Escuela 15 de Villa Soldati y los de tercero de la Escuela 13 de Vicente López “coparon” la Sala Villafañe de la Feria del Libro de Buenos Aires donde Rozowykwiat dio su “Taller de Experimentación Musical”. “Más o menos, profe”, dijeron a coro, adoptándolo al instante como un docente fugaz.
Entraron con el bullicio que antecede a lo desconocido y en medio del alboroto infantil, Fernando captó la curiosidad y propuso: “Hagamos silencio, todos, porque de la única manera que podemos hacer música es escuchando primero”.
A pesar de que la invitación iba contra sus principios de charlatanes de cadena perpetua, los nenes cedieron, tal vez para ver con qué los quería sobornar el interlocutor.
Y él, para lograr más sintonía con la población infantil del auditorio les dijo: “¿Conocen a Tarzán? Tarzán hacía percusión con lo que tenía a mano, que es su cuerpo”. Y de esta manera, juntos le dieron vida a una remake improvisada del grito del rey de la selva, mientras las maestras veían, entre divertidas y derrotadas, como sus alumnos disfrutaban, porque hacer ruido esta vez era la consigna.
Rozowykwiat explicó brevemente los conceptos de melodía, armonía y ritmo y con este último planteó un ejercicio que incluyó palmas, chasqueos y golpes de pecho que iban aumentando su dificultad progresivamente, caminando por la sala en lo que parecía una libre adaptación de danzas primitivas.
“Este espacio está pensado para personas de 1 a 99 años, pero los más jóvenes son los que más se prenden”, señaló el músico que con destreza y algunas artimañas salió airoso de la difícil tarea de mantener la atención de los reboltosos.
Y finalmente, el artista accedió al pedido del público que reclamaba cantar para sus compañeros. Así, Darío se ganó la primera ovación masiva con su interpretación de “Te amo” del latino Macano. Luego lo siguieron Rodrigo y Maxi con “Llamado de Emergencia” de Daddy Yankee y “Atrévete” de Calle 13, respectivamente.
Para cerrar la actividad, los estudiantes fueron por más y se agruparon para hacer los bises de un reggaeton furioso. Los espectadores, con aplausos y bailes espontáneos, acompañaron a los “cantantes” que, desde su escenario de ficción, no parecían cansarse jamás.
