¿Cómo sería la impronta y el modo de proceder de una publicación periodística que hubiera surgido hace 200 años y que aún estuviera vigente?
“Siempre de rodillas, pero con las rodillas limpias”. Con ironía y humor, el periodista Pablo Marchetti sintetizó la huella de una hipotética revista de dos siglos de vida y gobiernos.
Emulando este banquete de libre albedrío creativo, la revista Barcelona y la editorial Granica dieron a conocer en la Sala José Hernández de la Feria del Libro de Buenos Aires El libro negro del Bicentenario, de Javier Aguirre, Ingrid Beck, Eduardo Blanco, Mariano Lucano, Pablo Marchetti, Fernando Mazzeo, Mariana Pellegrini y Daniel Riera.
Además de los autores Ingrid Beck, Mariano Lucano y Pablo Marchetti, acompañaron el encuentro los comunicadores Víctor Hugo Morales, el “locutor oficialista”; Eduardo Aliverti, “el que hizo quilombo en los Martín Fierro; y Claudia Acuña “la que fue invitada después de que Fernanda Iglesias se negara a asistir porque tenía miedo”, esto último en relación a su manifestación pública sobre el presunto ataque por parte del gobierno al periodista Gustavo Noriega en la exhibición del libro “Indek” en el Predio Ferial, en la que aseguró que estaba asustada.
La coyuntura política atravesó como una jabalina toda la presentación. Luis Majul y Clarín sirvieron como excusa para analizar brevemente la discusión en torno a la propiedad de los medios de comunicación masivos y su cuestionada autoridad ética.
“Vamos a hacer un poquito de tiempo para que vayan llegando los de los escraches por favor”, arrancó Ingrid Beck, que ofició de presentadora de los invitados y aportó la cuota más ácida de la jornada.
Por su parte, una impuntual Claudia Acuña acusó a la revista Barcelona de llevar adelante un plan criminal para terminar con el oligopolio mediático con la sátira como arma homicida. “Surgieron en plena crisis 2001 y por eso, ellos también son un exponente del que se vayan todos”, comentó y concluyó: “Insulta a mi profesión que no llamemos a esto periodismo”.
“Al parecer soy muy famoso como presentador de libros así que debo admitir que tenía la esperanza de que me llamasen para esta ocasión, más tratándose de un verdadero libro de investigación”, disparó Víctor Hugo a un auditorio antimajulista y agregó: “Frente al fracaso del periodismo serio que algunos llaman Clarín, viva el periodismo de humor de mis amigos de Barcelona”.
En la misma línea, Aliverti acordó que “Barcelona es una de las pocas manifestaciones actuales de periodismo serio, al menos en el ámbito de la gráfica” y sentenció: “Cada página es una lección de historia desde la invitación a la duda. Ojalá nos hubiésemos educado con esto, ¡puta madre!”. Después de esta valoración, el dueño de la inconfundible voz de Marca de Radio dejó una interpretación de la propia lógica de la publicación: “Empezó como un combate irónico de rajados de La Maga y Clarín y sigue firme, lo que importa acá no es la tirada, lo representativo, sino lo significativo: la revista está en los quioscos y eso es una realidad”.
“Todo esto nació porque nos divertía mucho juntarnos a leer Clarín. Hicimos lo que teníamos ganas, pensamos que nadie nos iba a dar bola, pero la joda siguió”, soltó Marchetti y propuso: “suban los limados”. Así, los padres de la criatura pisaron el escenario y se mostraron a un público que festejó la puntería de los dardos bien tirados.


