La escena se asemejó a una parodia del apuro culposo de los que se acuerdan del cumpleaños de ese amigo entrañable un minuto antes de las doce pero no quieren dejar de saludar. Cientos de visitantes llegaron a la Feria del Libro de Buenos Aires con los minutos contados, el último día de su apertura al público versión 2010.
El movimiento que preside el final siempre abriga una mezcla exacta de revuelo y nostalgia. La oferta hecha letrero, sofisticado o muy casero, copó los stands de los Pabellones del predio, y allí donde la bendita palabra “liquidación” se erigió soberbia, sabiéndose poderosa, los “lectores último momento” dijeron presente.
También, hay que decirlo, estuvieron los fanáticos, esos que ya vinieron tantas veces que ni el azar de la caminata los transporta a un rincón no recorrido.
Mabel Denisiuk es de esas personas que trata de sacarle hasta la última gota a la Feria. Dice que se considera una “analista minuciosa del programa” de actividades.
“Durante esta edición, ésta es la segunda vez que vengo a la Feria. Vine para el Día de Ucrania y hoy por el de la India. Creo que los espectáculos están muy buenos, porque además de buscar libros uno puede conocer aspectos de otras culturas. Además, me gustó que este año hubo precios más accesibles”.
Por su parte, Horacio Pozzo deambulaba apurado, divisando el panorama para reconocer algún stand de su interés: “Era mi última oportunidad y no la iba a desaprovechar. Me hice un hueco en la agenda así que estoy contra reloj. No vengo a buscar algo en especial, camino y veo qué me llama la atención. En este caso me llevo varias partituras de música clásica”.
Mariela Tiferes está parada en el centro de una calle del Pabellón Azul. Tranquila, mira como sus hijos Juan, de 7 años, y Candela, de 9, se abalanzan sobre un mostrador repleto de libros para chicos y los intercambian como si fuesen figuritas.
“Ya había venido por mi parte, a buscar cosas que me interesaban. Ahora traje a mis hijos porque a ellos les gusta mucho. De hecho, Juancho me insistió para que lo traiga”.
Los amantes del arte también estuvieron presentes, como Carolina Rodríguez, quien tuvo su bautismo en la Feria: “Es la primera vez que vengo. Estoy sorprendida por lo grande y colorida que es. Quería venir antes, pero no lo hice por falta de tiempo. Estoy contenta porque encontré libros de arte que por ahí en otro lado no hay”.
Cecilia Komar caminaba por el Pabellón Amarillo con entusiasmo. En su mano ya llevaba dos bolsas, pero seguía recorriendo stands.
“Quise venir antes, pero estaba tapada de laburo así que no pude. Hoy arreglé para salir antes. No les dejé opción. Estuve recorriendo varias editoriales y me voy contenta porque me llevo tres novelas”.
En el Pabellón Verde, Carlos Schultschik aprovechó su paseo por Buenos Aires para “buscar cosas para los nietos”.
“Hace doce años que vengo ininterrumpidamente. Acabo de llegar de Bariloche, donde trabajo. Me llevo varios regalitos para allá. Además, estoy focalizado en publicaciones de ciencia y técnica, aunque hay menos variedad de lo que esperaba”.
Para los extranjeros, la Feria también resulta toda una atracción. Eduardo Villalobos vino desde Guatemala para “conocer la tierra del tango, la carne, el fútbol y las mujeres”.
“Es la primera vez que vengo a la Argentina y a la Feria. Me pareció muy buena la variedad, en cada rincón hay algo que me atrajo. Se te pasan las horas muy rápido. Ahora también tengo que decir que es la tierra del libro”.
La Feria se despide de un 2010 auspicioso para la industria editorial, donde las ventas acompañaron el bullicio de los pasillos y la cultura firmó cada actividad. Los libros más pedidos empezaron a faltar en el apremio que ganó la despedida. Los de siempre y los nuevos pintaron este lunes de adiós con los colores de un domingo furioso en un cuadro de pasadizos repletos.

4 comentarios
De los 10 días que duró la feria habré ido 8, genial como siempre, voy todos los años, porque además de que vivo muy cerca,soy docente y aprovecho la entrada sin cargo los días de semana. Participé en un montón de conferencias y espectáculos, me gustó mucho la decoración por el Bicentenario y la posibilidad de todos de experimentar en todo momento con las cosas y no solamente una expo de libros. Realmente felicito a los organizadores. Todos los años espero ansiosamente este momento porque además hago contactos laborales, dado que también soy traductora. Fue una verdadera fiesta de la cultura.Muy buena la atención de todo el personal, desde la gente de limpieza, la gente de recepción, la gente de bibliografías, etc. Muchas gracias.
DISFRUTE MUCHÍSIMO EL ENCUENTRO CON LOS LIBROS. LA FERIA CADA AÑO CRECE MÁS, ES REALMENTE UN ENCUENTRO CON LA CULTURA,ME EMOCIONÓ LA MARATON DE LECTURA, BUENÍSISISIMA!
LAS JORNADAS INTERNACIONALES DE EDUCACION Y LAS JORNADAS DE LECTURA TUVIERON UN ELEVADO VALOR INTELECTUAL.EL STAND DE LA PRESIDENCIA DE LA NACIÓN MARAVILLOSAMENTE ATRAYENTE.APROVECHE PARA DARME EL GUSTO DE GOMPRAR MIS LIBROS DE LITERATURA Y TODOS LOS DÍAS QUE ESTUVE EL TIEMPO NO ME ALCANZABA PUES EN CADA RINCONCITO ENCONTRABA LIBROS, ACTIVIDADES SUMAMENTE ATRAYENTES
Es un evento que me encanta, este año pude asistir solo un dia, el del cierre, pero valiò la pena. Me gustò mucho el esctàculo de danzas hindues, las actividades para los màs pequeños, y, por supuesto tambièn que rebajaran un 20% los precios!
ESTIMADOS
ME EMOCIONE AL VER MI CUADRO, EN LA SALA BORGES,AGRADEZCO A LA GALERIA DE LAS NACIONES QUE ME INVITO, Y A LAS PERSONAS QUE LO HICIERON POSIBLE.
LOS FELICITO POR ESTE GRAN EVENTO.
UN ABRAZO . IDA