Rodolfo Braceli es la pesadilla de las escuelas de periodismo. Si allí todo se reduce a fórmulas, planteos esquemáticos y secuencias lógicas supuestamente imperturbables, él hace todo lo contrario. “Su modo de trabajo supera todas las reglas; va a las entrevistas con la inspiración, se deja llevar. Es un pescador de río revuelto”, lo definió su colega Jorge Fernández Díaz. El periodista de La Nación, junto con la locutora Betty Elizalde y el actor Juan Palomino, compartieron con Braceli la presentación de la recopilación de entrevistas Escritores descalzos, realizada en el marco de la 37.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
“Es el último gran entrevistador que queda en Argentina. Hoy las entrevistas consisten en poner el grabador y nada más, es un género que se ha convertido en un espacio más de todo el diario. Si la entrevista es un arte, Braceli es uno de los grandes artistas de América Latina”, lo definió Fernández Díaz, editor del periodista y ensayista, en sus tiempos de colaborador en la revista ADN.
Su forma tan anómala de encarar cada nota ha hecho de su carrera “una larga batalla por tener más espacio”. “La entrevista normal tiene entre 10 mil y 15 mil caracteres, pero si me daban menos de 30 mil sentía que me cortaban los dedos”, confesó Braceli antes de explicar cómo aborda a los entrevistados: “Trato de hablar lo menos posible de literatura. El asunto es sacarles el cassette para ver qué hay detrás. Algunos dicen que es superfluo, pero creo que en lo superfluo está lo fundamental. Las preguntas son importantes, pero no tenemos que ser sus esclavos. Lo más importante -y lo más difícil- es escuchar al otro. Si uno consigue eso, ya está”.
Luego, el autor de Perfume de gol y Elizalde leyeron fragmentos de una de sus entrevistadas más interesantes: Norah Borges, la hermana de Jorge Luis. “Fui conversando con una mujer tenue y mágica durante las mañanas. Gracias a ella logré recuperar un retrato íntimo del escritor”, recordó Braceli, quien luego compartió con Palomino la lectura de sus entrevistas a Gabriel García Márquez y Ray Bradbury.
